El castellonense Ramón Ulldemolins, catedrático de instituto a los 21 años (15.05.1911)

El periódico El Clamor celebra, el lunes 15 de mayo de 1911, el éxito del doctor en Ciencias Ramón Ulldemolins y Lana, joven castellonense que «en las oposiciones celebradas en Madrid a cátedras de Matemáticas, ha obtenido el número uno». Según el periódico, en ese momento «es el catedrático de Instituto más joven de España» y se augura que «dentro de poco lo será también de la Universidad», por ser «una verdadera lumbrera».

Nacido el 25 de noviembre de 1889, Ulldemolins tiene en ese momento 21 años, seún recoge Juan Hernández Mora en este artículo publicado en 1922 en Revista de Menorca. Elige el instituto de Mahón como destino y como relata Hernández, «aquí cambió el rumbo de su vida, él, que pensaba hacer oposiciones a una Cátedra de Universidad, desistió de sus proyectos al conocer a la que más tarde había de ser su esposa». Ulldemolins falleció en Menorca el 26 de diciembre de 1921, a los 32 años.

Imagen de Ramón Ulldemolins cedida por su familia, en la web Museu de l’IES Joan Ramis de Mahón, del que llega a ser director.

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Máximo Orrios Fortea, un exitoso fotoperiodista castellonense de comienzos del siglo XX (14.05.1936)

A mediados de 1936, solo dos meses antes del estallido de la Guerra Civil, Heraldo de Castellón publica este breve, en el que anuncia el nombramiento de «nuestro estimado y antiguo amigo» Máximo Orrios como corresponsal en Burriana del madrileño periódico Ahora, felicitándole por la noticia y elogiando su «notoria competencia» en el campo del reportaje gráfico:

Efectivamente, Orrios se ha retirado a Burriana, aunque el diario erraba al calificarla como su localidad natal, puesto que aunque allí conservaba familia -probablemente de su esposa- según los estudiosos, había nacido en Castellón. En concreto, su traslado desde Madrid a la Plana Baixa ha sido unos meses antes, en enero de 1936 según el completo artículo Máximo Orrios: un reportero gráfico en el Madrid de las primeras décadas del siglo XX, de la investigadora y doctora en Historia del Arte Nieves Panadero Peropadre.

El catedrático Juan Manuel Sánchez Vigil, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), aporta en este otro artículo un extracto de la biografía de Orrios: «Máximo Orrios Fortea, nacido en Castellón en 1871, fue periodista y fotógrafo profesional, secretario de la Sociedad Artística Escalante en 1905, compuesta por miembros de la colonia valenciana en Madrid, cuyo objetivo fue la organización de veladas teatrales. En 1906 comenzó a ejercer el fotoperiodismo en la revista Novedades de San Sebastián, en 1910 presentó varias obras a la Exposición Nacional de Fotografía de Valencia, y en 1922 organizó la Exposición Nacional de Filatelia. Tuvo estudio a finales de los años veinte en los números 15 y 20 de la calle Vallehermoso. Fue miembro de la Unión de Informadores Gráficos de Prensa desde su fundación en 1934, colaborador del diario Ahora, de los semanarios Estampa y Blanco y Negro, y de las agencias Keystone, La Universal y Nacional de Publicidad de Lisboa. Durante la guerra civil continuó su colaboración con varias publicaciones y en especial con Estampa, hasta que se le dio por desaparecido en noviembre de 1938, según se indica en la ficha de la Unión de Informadores Gráficos».

En este último punto, sin embargo, Panadero apunta un detalle definitivo: «Orrios no desapareció, sino que ese mismo año era sometido a juicio sumarísimo por el Tribunal Militar Territorial Primero. Nada sabemos sobre su actividad posterior, salvo que permaneció en Burriana hasta su fallecimiento el 26 de enero de 1953, siendo inhumado en el cementerio de la localidad». Al citado artículo de Panadero corresponde la siguiente imagen de Orrios:

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Puertas rotas, fuego y a pedradas por un «motín» contra la empresa en la plaza de toros (13.05.1901)

«Un motín mayúsculo que hubiera podido tener fatales consecuencias». Así se refiere a mediados de 1901 Diario Liberal de Castellón a las consecuencias de «la informalidad de la empresa de la plaza de toros de esta capital», contraponiéndola a la respuesta del gobernador civil, el jienense Jerónimo Montilla, y del alcalde Julián Ruiz, sobrino de otro alcalde, Vicente Ruiz Vila, el impulsor del Puerto de Castellón.

Por su parte, Heraldo de Castellón aporta un relato más pormenorizado de los hechos y precisa los incumplimientos de la empresa. Por un lado, «decíase en los carteles que se pondrían bandejas en las puertas para entrar a la plaza a la voluntad y se encontró el público con que para ver el espectáculo se exigían 10 céntimos». Por otra parte, la compañía también fallaría a sus promesas «negando luego dos toros de los cuatro que se anunciaban».

Predispuesto el público en contra, al terminar la lidia de los dos primeros toros, al parecer alguien intenta desalojar la plaza con malos modos y el público «se sublevó (…), arrojó sillas al redondel, rompió la maroma, destrozó la valla y prendió fuego a las astillas de las barreras, de las sillas, etc». Así fue como un ruido «infernal» llegó fuera de la plaza, donde entre los curiosos y gente que huía de la plaza «apedreaban las puertas del circo, desprendiéndolas de los marcos a fuerza de pedradas y de golpes de los palos que blandían los amotinados». La «batalla» dura «más de una hora» y las fuerzas del orden dispuestas para el espectáculo se ven impotentes, «causándose destrozos en la plaza por valor de mil o mil quinientas pesetas». Alertado el gobernador, éste envía un piquete de la Guardia Civil, que se encuentra que «desde los corredores de los palcos» se arroja al público amotinado «una verdadera lluvia de piedras hiriendo más o menos considerablemente a varios sujetos». Finalmente, la Benemérita consigue separar a ambos bandos.

El asunto se salda con una multa de 500 pesetas impuesta al parecer por el gobernador a la empresa, y con un consejo de Heraldo al poncio: «que no autorice ningún espectáculo sin una buena garantía del cumplimiento de lo que se anuncia y que prohíba todo aquello que sea impropio de una capital de costumbres cultas».

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