El 22 de agosto de 1936 se hace oficial el nombramiento del catedrático de Filosofía Juan Bonet Bonell como nuevo gobernador civil de Castellón. Según Santos Martínez, secretario de Manuel Azaña durante la II República, «pocos gobiernos civiles hubo tan difíciles» el dirigido por el profesor valenciano, dado que en su despacho «dialogaría, en tono violento muchas veces, con los que más que hacer la guerra, querían hacer ‘su revolución’ y, entretanto, que les permitiesen toda clase de desmanes«.
Y es que poco después de su llegada, a finales de septiembre y pese a la lejanía del frente, la Guerra Civil está muy presente en Castellón. El sábado 26, Heraldo de Castellón publica esta nota, en la que el gobernador se lamenta porque «todos los días estoy recibiendo comisiones de los pueblos que vienen a notificarme algún hecho de terror cometido por esos grupos sin conciencia y sin responsabilidad, que van recorriendo la provincia para sembrar el pánico entre los pacíficos moradores sin causa alguna que lo justifique». Bonet afirma haber dado «órdenes severísimas para que los mismos ciudadanos hagan frente y detengan a dichos grupos que no estén debidamente controlados por los partidos que integran el Frente Popular o que lleven órdenes expresas de este Gobierno Civil». «Quiero que el pueblo reaccione como es debido en estos momentos históricos», concluye.

Cabe recordar que nada más incorporarse a su puesto, Bonet se había visto obligado a enviar, el 29 de agosto, un telegrama al ministro de la Gobernación, Sebastián Pozas, informando sobre «del gobernador civil de Castellón donde informaba de las sacas ocurridas aquella noche en el barco prisión Isla de Menorca fondeado en el Grao de Castellón». Como recuerda la página de Facebook Castellón durante la Guerra Civil 1936-1939, «esa noche miembros de los comites antifascistas de Castellón, el Grao, Borriol, Almazora y Burriana acudieron al mencionado barco que estaba custodiado por miembros de la tripulacion del barco y del cuerpo de carabineros. Los 57 presos que se encontraban allí fueron sacados del mismo y fusilados en la playa del Pinar y el entorno del Grao».

