El polifacético Carlos Laguna es protagonista en el propio periódico en el que trabaja como «maquetista», Mediterráneo, el último jueves de julio de 1981. El motivo, una entrevista concedida a Eduardo Mas en la que explica su dimisión como gerente del CD Castellón, atribuyendo su decisión a que quince días antes, en una cena en Vila-real, «un informador local se levantó y dijo públicamente que el Castellón necesitaba un super-gerente. Entonces me fui y al día siguiente presenté a Antonio Sales [presidente del club] mi dimisión». La entrevista muestra la visión del mundo del fútbol de un Laguna que se confiesa «triste»,


