El segundo domingo de 1891, El Clamor de Castellón informa sobre una tormenta «alarmante de verdad’, que en tres horas y de madrugada despierta a los vecinos de Castellón y pueblos colindantes, además de derribar algunas casas en construcción en la zona del Armelar y derriba parte de la muralla junto al cuartel de San Francisco (hoy plaza Botánico Calduch). Las lluvias causan más de un susto e inundaciones considerables, añadiendo el periódico que tanto la Rambla de la Viuda como el Mijares «arrastraban algunos cadáveres».


