El último miércoles de julio de 1911, los lectores de Heraldo de Castellón son sorprendidos con esta breve nota sobre el hallazgo en una playa benicarlanda de «un soberbio ejemplar de tintorera» –tipo y no «hembra del tiburón», como reza el texto- que había sido «muerta y recogida por un joven de aquella localidad, llamado José Piñana«. Según el periódico, el «magnífico» animal -que no cetáceo- pesaba «más de 150 kilogramos» y «fue paseado en triunfo por las calles de la población, siendo objeto de la general curiosidad del vecindario».


