Una semana después del golpe de estado que supondrá el inicio de la Guerra Civil, en los lugares alejados del frente se mantiene cierta calma tensa. Así, en la provincia el cronista de Heraldo de Castellón en el Balneario de Fuente En-Segures de Benassal arranca de este modo su diaria pieza estival: «A todo se va haciendo uno y aunque se mantengan cerradas las opiniones -origen de todos los choques pasionales, como una epidemia de mortífero tipo social- es cierto que se ha ido serenando el espíritu y la vida de la Colonia se normaliza». Aunque admite que existe un «pleito nacional que se dirime actualmente con las armas en la mano», confía en que «cese la momentánea interrupción del éxodo veraniego para que la economía del País no sufra mayores quebrantos». Como signo de normalidad, celebra que en la víspera había llegado la prensa, una circunstancia que «sirvió muy a tiempo para la tranquilidad general».
El cronista cita entre los agüistas presentes en el balneario al presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales de la República, Fernando Gasset, si bien admite que algunas familias han regresado a sus casas forzadas «por sus profesiones, más que por las causas del momento». No obstante, admite que para recobrar la completa normalidad «todo esfuerzo oficial y oficioso será siempre poco, dado nuestro meridional temperamento».


