Innovación de Vila-real para los inicios del cine sonoro en la provincia (29.04.1936)

El cine sonoro llega al Salón Royal de la calle Enmedio Castellón como una verdadera revolución del séptimo arte en abril de 1930, tres años después de su puesta de largo en Nueva York. El Doré, en la plaza de la Paz y también propiedad de Vicente Renau, se sumará a la nueva tecnología en marzo de 1931. Pero la incorporación del sonido será paulatina, con un ritmo lastrado por el alto coste de los equipos y la necesidad de formación de los operadores de las salas ante las nuevas máquinas de proyección.

En abril de 1936, Heraldo de Castellón dedica un reportaje al vila-realense Vicente J. Chust, «hombre de voluntad férrea y clarísima visión en el arte cinematográfico» que en 1932 había construido y lanzado al mercado su aparato Nellyton, «de mágica proyección y exquisita y fina sonoridad», que a un precio de 11.500 pesetas, según el periódico se había convertido en «la marca más apreciada», por lo que en la primavera del 36 ya está instalado en al menos 21 salas de toda la región, que son citadas en el artículo. Entre ellas, en la provincia, los salones Goya de Castellón, Tárrega de Vila-real, Teatro Alcázar de Nules, Cine Amistad de Moncofa, Casino de Derechas e Ideal Cinema de Onda, Teatro Novedades de Torreblanca, Teatro Cervantes de Cabanes, Cine Marina del Grao de Castellón, Teatro Serra de Almassora y Teatro Oberón de Burriana.

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