Siete años antes de la inauguración del camino-paseo que uniría la ciudad y el Santuario de la Mare de Déu del Lledó, El Liberal anunciaba el fin de los trabajos de medición «de la proyectada carretera». Así, se cifraba en 1.475 metros los que distaban desde el Toll (actual plaza de María Agustina) hasta el «segundo arco del pórtico» del ermitorio. Asimismo, se cifraba en 15 metros el ancho del futuro vial.
Sin embargo, aún quedaba mucho camino por recorrer al proyecto. En noviembre de 1899 aún había algún miembro de la junta encargada de su construcción que no tenía fe en su terminación: «ni se hace ni se hará».
A finales de los años 20 del siglo XX, la estación del Norte llevaba ya seis décadas prestando servicio junto al Paseo Ribalta y faltaban otras siete hasta que, en el año 2000, se desviaran y soterraran las vías del tren y se inaugurara la nueva estación en su nueva ubicación.
Sin embargo, en 1929 se planteó un proyecto de traslado al Sur de la ciudad, en concreto «a medio kilómetro, aproximadamente, de la casa de Beneficencia», cuyos terrenos a su vez hoy son ocupados por los conservatorios de música (Profesional Mestre Tárrega y Superior Salvador Seguí), la Escola d’Art i Superior de Disseny y el Espai d’Art Contemporani (EACC). Es decir, se trataba de desviar la línea ferroviaria al Este, construyendo la estación en los alrededores del actual Colegio Madre Vedruna Sagrado Corazón (Carmelitas), en el entorno de la avenida Casalduch. A cargo del proyecto se puso al ingeniero director de las obras del Puerto de Castellón, Carlos González-Espresati Sánchez, incorporado meses antes a su puesto de trabajo e hijo de Carlos González-Espresati Chaparro, quien fuera primer presidente de la Junta de Obras del Puerto, además de alcalde de Castellón y presidente de la Cámara de Comercio.
En abril de 1929, el Gobierno Civil acogió una «Asamblea de fuerzas vivas» de la ciudad para «activar las gestiones para el traslado», que iba a reportar a Castellón «grandes beneficios». En la reunión, además del mencionado Espresati, se encontraba el primer marqués de Benicarló, Juan Pérez San Millán y Miquel, quien sería diputado a Cortes, senador del Reino, presidente del Consejo de Obras Públicas y gentilhombre de cámara con Alfonso XIII. En la reunión, el marqués actuaba como jefe provincial de la Unión Patriótica, el partido único de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, a la que apenas restaban nueve meses de vida.
En su intervención, el ingeniero González-Espresati dijo que la estación del Norte era, por su emplazamiento, «un candidato próximo a la muerte por asfixia» y abogaba por darle «aire y espacio», desviándola al Sur de la ciudad. A continuación la línea se desviaría al Este en paralelo al «camino de Castellón al Grao» -actual Hermanos Bou- para llegar al Puerto, donde «se establecerá otra estación». Seguidamente, el trazado ferroviario seguiría camino hacia Benicàssim. Finalmente, el proyecto no fraguaría y quedaría en el olvido.
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En busca de «una persona que pueda conseguir de la delegación de Hacienda en esta provincia, el que ultime y dé curso debido a unos 50 expedientes» que llevaban 20 años por tramitar, aparecía este anuncio en abril de 1889 en el autodenominado periódico democrático progresista El Clamor de Castellón. En el reclamo se anunciaba entre exclamaciones un «premio a la influencia» de nada menos que «el 50 por 100 de los derechos que la ley concede al interesado, tan pronto como se efectúe el cobro».
Según la denuncia implícita en la nota publicada, se trataba de expedientes de fincas que llevaban dos décadas esperando ser tramitadas en la sección de Propiedades de la delegación ministerial, «habiéndose enagenado posteriormente algunas de las fincas á que los mismos hacen referencia bajo procedencia distinta a la que pertenecen». Es decir, que según la denuncia habían sido vendidas sin llegar a ser inscritas a nombre de sus verdaderos propietarios. Además, se encargaba al destinatario de la recompensa que se atendiese un recurso de alzada supuestamente devuelto por el ministro de Hacienda del momento, el recién nombrado Raimundo Fernández Villaverde.
Escribo en Castelló de la Plana (39°58′N 0°03′O), desde donde el astrónomo Pierre Méchain aportó datos clave para la medición del Meridiano de Greenwich justo antes de fallecer por la fiebre amarilla en 1804. Más de 200 años después, este blog explora las coordenadas cambiantes del mundo de la comunicación y el periodismo. Un espacio para el ayer de las hemerotecas pero también para el reportaje, la entrevista y la noticia, en el que también caben la reflexión y el análisis.