Como una «alcaldada» presenta La Provincia Nueva la actitud del máximo representante municipal de Albocàsser a mediados de 1916. El antagonista del alcalde es nada menos que la Guardia Civil, y el incidente se origina por la denuncia de cuatro jóvenes del pueblo que «con canciones obscenas y palabras soeces a la vez que blasfemando, promovían un fenomenal escándalo». Según «el parte» del oficial de la Benemérita, el alcalde se habría personado en el lugar de los hechos «en actitud violenta», presentándose como «la única autoridad que tiene que ver en el orden público». Ante la petición del alcalde, los agentes se retiran al cuartel. Posteriormente, en la comunicación que envía al Gobierno Civil, el oficial se refiere al creciente «libertinaje» entre la juventud de la localidad, «debido tal vez a la libertad que tienen tabernas y cafés en permanecer la mayor parte de los sábados y domingos abiertos casi toda la noche» ante el «indiferentismo» de la autoridad local.


