El carácter marcadamente agrario de la economía castellonense a comienzos de siglo XX se manifiesta en hechos cotidianos como el recogido en octubre de 1921 por Heraldo de Castellón. El Ayuntamiento de Castellón anuncia la inminente «subasta privada para la venta en dos lotes del estiércol de la pertenencia del municipio», generado en las tierras comunales. Cada lote parte con un precio de salida de 1.200€ «a la alza».


