Iniciado el tercer mes de la Guerra Civil y varias semanas después de su incautación por el Frente Popular, Heraldo de Castellón publica durante varias jornadas la «consigna del día». La del 21 de septiembre de 1936 insta a los lectores a «obedecer mudos, disciplinados, austeros» para eludir «el camino seguro para el fracaso».


