Aunque la demolición de las murallas levantadas por las guerras carlistas no se completará hasta finales de la década siguiente, Castellón inicia el derribo de su fortificación poco después del final de la última contienda contra el ejército del pretendiente Carlos VII, tras las últimas batallas de febrero de 1876. El primer miércoles de julio de ese mismo año, el liberal Diario de Castellón se lamenta porque quedan «escombros» que «continúan interceptando el paso» en la calle de San Juan -hoy Colón- y en la esquina de Caballeros y Cazuela, hoy Isabel Ferrer. El periódico se pregunta «qué esperará nuestro municipio para dar órdenes» al respecto. El alcalde es en ese momento Domingo Herrero Sebastián, catedrático de Matemáticas e impulsor del futuro Teatro Principal.


