A comienzos del siglo XX, las fiestas no cuentan en muchos casos con unos presupuestos públicos que las hagan viables, de manera que el concurso de la iniciativa privada resulta crucial para su realización. Así, a mediados de mayo de 1901, El Regional informa sobre uns convocatoria del Círculo Mercantil e Industrial «a todos los comerciantes e industriales que amantes de Castellón y celosos de sus propios intereses» para que las fiestas de julio en conmemoración de la resistencia ante el sitio carlista de 1837 «tengan realización y adquieran la importancia que todos ansiamos».
El diario vespertino argumenta sobre una hipotética «falta de concurrencia» a la reunión como motivo para que el Círculo declinase «toda responsabilidad» sobre el asunto.


