En abril de 1926, el alcalde de la capital de la Plana, Salvador Guinot, conversa con un reportero de Diario de Castellón sobre «el problema que preocupa a nuestra autoridad municipal». Aunque realmente «más que preocupación resulta (…) una obsesión»: lo que más preocupa al alcalde «es que no llueve» y como consecuencia, «estudia la manera de abastecer de aguas a la población y asegurar el servicio». El problema es viejo y de hecho «uno de los estudios que se han hecho coincide con otro que se realizó hace ya sesenta años».
Guinot vive su segunda etapa como alcalde de la ciudad -ya lo había sido en 1907- y además de político, en su faceta intelectual destaca como primer presidente de la Societat Castellonenca de Cultura (SCC).


