Las comunicaciones por ferrocarril son protagonistas de numerosos proyectos en las primeras décadas del siglo XX, en busca del mayor aprovechamiento de este medio de transporte. En el caso de Castellón, se crean diversas comisiones «pro-ferrocarril» con diferentes objetivos. En octubre de 1926, Diario de Castellón anuncia una «asamblea magna» a celebrarse diez días después en Morella, bajo la organización de su Ayuntamiento, para impulsar el proyecto de una línea desde la capital de la Plana a Zaragoza, que pasara precisamente por Morella. Desde el Círculo Mercantil de la capital se prepara una «caravana» de vehículos para propiciar la participación de muchos castellonenses en el acto.
Al día siguiente de la celebración de la asamblea, el lunes 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, Heraldo de Castellón publica una extensa crónica del evento. Su cronista, Suspiros, asegura que «Morella lleva metida en su alma la necesidad de ese ferrocarril» y repasa todas las intervenciones y discursos, entre ellos el del representante de la Asociación de la Prensa de Castellón, Alardo Prats. Como otros muchos, el proyecto no llegaría a buen puerto.




