El Batallador es un periódico monárquico-liberal que tendrá una efímera vida en 1871: solo se publica durante 12 días en ese otoño. Su segunda época se prolongaría durante unos meses entre 1872 y 1873. El domingo 10 de octubre se muestra muy partidario del «valeroso y simpático Rey D. Amadeo» de Saboya y ataca a «algunos fanfarrones vagamundos» que pocos días antes de la entrada del monarca italiano en España (a finales de 1870) «tuvieron la feliz ocurrencia (…) de estampar con almazarrón un NO grande, muy grande, en casi todas las esquinas de esta capital». El almazarrón es un óxido rojo de hierro.
El periódico explica cómo ese «no» al rey, el primero en la historia de España elegido por el Parlamento, «existe aún para oprobio de los que le pusieron», a quienes pregunta irónicamente si entró o no finalmente en el país «el más liberal de todos los reyes». En lo que yerra El Batallador es en su pronóstico, pues dice que al Saboya «le tendremos para rato, pese a quien pese» y su reinado será efímero, pues abdicará el 11 de febrero de 1873.
No obstante, le dará tiempo a visitar nuestra capital en septiembre de 1871, ganándose incluso un lugar en el callejero municipal, puesto que «entregó al gremio de Sogueros el dinero necesario para la adquisición de su Huerto-Obrador, vendido a consecuencia de las leyes desamortizadoras”, como relatará Vicente Gimeno Michavila.


