Casi dos décadas después de que el oftalmólogo polaco L. Zamenhof publicara sus primeros trabajos en torno a la creación de una lengua universal -el esperanto-, se constituye un «núcleo de entusiastas propagandistas» de este idioma en nuestra provincia. El último lunes de septiembre de 1906, Heraldo de Castellón se hace eco del nombramiento de un «comité director» presidido por José de Seijas, con Lucas Izquierdo como vicepresidente. «El Esperanto -subraya el periódico- se abre paso en todas partes; es como indica su nombre una esperanza y por eso sin duda sus partidarios usan como distintivo una estrella verde».
Unos meses más tarde, el 8 de enero de 1907, el mismo diario se refiere a unas clases de esperanto impartidas en el Instituto Popular, a las que se inscriben «las ilustradas maestras doña Amparo García y doña María Llach«:



