48 balsas para el cultivo del cáñamo a menos de un kilómetro de la ciudad (22.08.1911)

Muy lejos del cénit de su producción en etapas anteriores, cuando era imprescindible para proveer de sogas a la Armada Española, a comienzos del siglo XX el cáñamo está en fase de fuerte retroceso en la Plana, con su sustitución por el cultivo del naranjo, que llevará a su desaparición total de su manufactura en los años 40. No obstante, ese proceso aún está lejos de completarse, como muestra la estadística recogida a mediados de agosto de 1911 por El Clamor: según los guardas del Sindicato de policía rural, en el término municipal de Castellón «existen a menos de un kilómetro del casco de la población» un total de 48 «balsas de curar cáñamo, todas con pozo para el desagüe», detallando las partidas en las que se localizan:

Como se recoge en el blog Castellón en Ruta Cultural de la Fundació Caixa Castelló, «la manufactura del cáñamo se inicia con la recolección de las cañas y requería tres fases de preparación: El enriuat era el primer proceso para despegar las fibras aprovechables, que se encuentran en la parte interior de la corteza, mediante fermentación por Bacilus amilobacter, sumergiendo las cañas en agua estancada durante varios días (entre 10 y 15). En Castelló se hacía en balsas, de uso individual o colectivo, situadas al lado de las alquerías, para disponer del abundante agua que circulaba por las acequias».

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