El primer día de septiembre de 1976, Gonzalo Puerto alerta desde Mediterráneo de la «amenaza» de invasión de jabalíes en «toda la provincia». «El absentismo rural ha supuesto una regresión en la economía agrícola y ganadera», se explica en el reportaje, describiendo una mutación que ha incluido también «un cambio en la fisonomía del paisaje», lo que ha permitido la proliferación de «fauna que en tiempos pretéritos estaba considerada como algo poco común». El facultativo Ramón Paús, de la Delegación provincial del Ministerio de Agricultura, cifra en 76 las piezas abatidas en los primeros ocho meses del año, «con un promedio de 50 kilos y 3 años de edad».
Medio siglo después, el periódico se referirá a los jabalíes como una «plaga» que acumula más de 110 ejemplares por kilómetro cuadrado en algunas zonas.


