En el verano de 1981, el runrún del traslado del Mercado del Lunes de la capital de la Plana se convierte en noticia en boca del concejal de Urbanismo de Castellón, José Luis Villamarín. En su portada del martes 18 de agosto, Mediterráneo recoge las impresiones de una encuesta realizada la víspera por su reportera Celia Prats entre «los vendedores y amas de casa» que concurren al mercado, por entonces ubicado entre la calle Padre Jofré y el entorno del Hospital Provincial. «Todos hablan de distancias y aumento del alquiler de los puestos».
El traslado a su futura ubicación «junto al edificio Goliat», en un área en proceso de urbanización entre las avenidas del Mar y de Hermanos Bou, en el otro extremo del casco urbano, causa el rechazo de las personas encuestadas: «nunca llueve a gusto de todos» y solo los vecinos del barrio en el que se instala el mercado hasta ese momento «desean olvidar el ruido de las furgonetas y los atascos de circulación» de cada lunes. En la portada, la noticia se acompaña del guiño humorístico en la viñeta de Quique.
En la información de páginas interiores, Villamarín anuncia el traslado para finales de ese mismo año y se explica: «desde hacía tiempo la ciudad necesitaba un lugar para las grandes concentraciones». Además, el edil arguye la razón sanitaria: «lo que resulta evidente es que las medidas higiénicas actuales son desastrosas, esto quedará subsanado con el nuevo recinto».



