El alcalde de Almenara, José F. Forner, protagoniza el primer miércoles de agosto de 1916 este «caso curioso» que recoge La Provincia Nueva. Un episodio «de lo más original en su clase que hasta ahora se conoce» en el marco de lo que el diario llama «política de campanario». Según el periódico, el presidente de la corporación municipal habría convocado un pleno ordinario para las 10 de la mañana del domingo 30 de julio. A esa hora se reúnen cinco concejales y ante la ausencia del alcalde, uno de ellos –José Ferrer Melchor– ocupa la presidencia. Estos ediles toman decisiones como «la separación de varios empleados» municipales y el nombramiento de otros o la reorganización de las comisiones municipales.
Lo más llamativo, no obstante, viene después: «coronan su obra imponiendo una multa de cinco pesetas al alcalde por haber llegado tarde a la sesión». El concejal Ferrer, a continuación, «bajó olímpicamente del sillón presidencial y firmó el nombramiento de acequiera a favor de María Rosa Aguilar«, retirándose luego «indudablemente a descansar». Ya llegado a la reunión, el alcalde «suspendió todo lo hecho por aquellos voluntariosos ciudadanos, denunciándolos a las autoridades para que no vuelvan a celebrar sesión con tanta puntualidad». La Provincia Nueva cree que los hechos ejemplifican «la política de los liberales de esta provincia, de altura, de progreso y de… armas al hombro».


