Pocos días antes de cumplirse un mes desde la rendición del líder rifeño Abd el-Krim, protagonista indiscutible de la segunda guerra de Marruecos, Diario de Castellón recoge en su contraportada una breve crónica de la llegada al pueblo de Traiguera de un paisano, un soldado liberado tras el principio del fin de la guerra. Se trata de Luis Ventura Zaragoza, soldado del batallón de Chiclana, quien es objeto de un «emocionante y caluroso recibimiento» que tiene lugar el domingo 20 de junio: «el vecindario en masa» prorrumpe en vítores y aplausos, «vivas a España y al Ejército» al ver llegar el auto-correo.
La escena se completa con volteo de campanas y la interpretación de un pasodoble por la Banda Municipal. Después, Te Deum y canto de los Gozos «a la Virgen de la Fuente de la Salud, patrona de la población, en acción de gracias» por el retorno del «bravo soldado que ha sufrido con resignación las penalidades del cautiverio». Después, en el Ayuntamiento, el alcalde «le hace entrega de cien pesetas» como «pequeña recompensa a las penalidades sufridas» (el periódico del día cuesta diez céntimos y la suscripción mensual, dos pesetas). Entonces, Ventura «con palabras entrecortadas da las gracias a sus paisanos». En compañía de la banda de música, todos se dirigen al «modesto domicilio del soldado y llegado allí, después de tributarle una salva de aplausos, se disolvió la manifestación».
Según Alejandro Rey, los testimonios de los cautivos liberados «nos abren la posibilidad de suponer que por lo menos el 30% de aquellos soldados que recuperaron la libertad tras la rendición de Abd el-Krim regresó a sus hogares» (ver su artículo ¿Por qué se olvidó el final de la guerra del Rif?, página 117).
El día 1 de junio, La Vanguardia había incluido el nombre de Luis Ventura en la lista de prisioneros liberados (ver la tercera columna):



