El alcalde de la capital, Eliseo Soler Breva, es el destinatario de este recado del liberal La Provincia a mediados de junio de 1886. El periódico se lamenta porque en los conciertos del parque Ribalta, «mientras muchos permanecen de pie por falta de asiento, otros ocupan con los pies, brazos y sombrero, varias sillas que los paseantes contemplan con no buen humor». El diario pide al alcalde «órdenes terminantes» al respecto.


