En la primavera de 1926, el escaso tráfico de coches permitía escenas como una «carrera-apuesta» entre un Citroën de 10 CV y un Ford España, ambos propiedad de particulares, «en la carretera» de Benicàssim, con ‘desmarque’ posterior de la segunda marca, como contaba Heraldo de Castellón el martes 11 de mayo.

Al día siguiente, el «simpático representante de Ford en Castellón, Francisco Balaguer Gonel, se desmarca de la acción: «no puede hacerse solidaria la marca Ford de un hecho aislado por un particular desconocedor del manejo del coche»:


