El 25 de abril de 1926, el Ayuntamiento de Castellón acoge una «asamblea pro ferrocarril directo Castellón-Zaragoza», meses después de la celebrada sobre el mismo tema en mayo del año anterior. Dos días más tarde, Diario de Castellón recoge una extensa crónica de la reunión, a la que acuden las fuerzas vivas de la sociedad castellonense: Círculo Mercantil, Cámara de la Propiedad, Sindicato de Policía Rural, Sindicato de Riegos, Sindicato Agrícola de San Isidro, Caja de Ahorros, las sociedades La Exportadora y La Fertilizadora, y la Junta de Obras del Puerto de Castellón.
En el encuentro, el alcalde Salvador Guinot dice que el problema ferroviario «por cuanto atañe a nuestra provinciak, es objeto de cariñosa acogida por el Poder público, el cual mayormente está interesado en la realización de dos proyectos: el de Morella-Alcañiz para enlazar con el ferrocarril Alcañiz-Caspe y el de Lucena a Linares para unirse al de Caspe-Lérida». Guinot concluye que con la realización de ambas iniciativas «quedan satisfechas las necesidades de la provincia». El resto de intervenciones, comenando por la de Juan Bautista Segarra Bernat, presidente del Círculo Mercantil, se lamentan porque nada se haya avanzado en torno al proyecto de una línea Castellón-Zaragoza. Segarra pide al alcalde que dé cuenta de las gestiones realizadas y «excita a todos los presentes a que sacudan la indolencia y apatía que parece dominarles y pongan toda su alma y todo su entusiasmo en el logro de la aspiración» del ferrocarril en cuestión. Francisco Cazador, presidente de la Cámara de Comercio, y el resto de intervinientes –Cayetano Huguet, Manuel Breva, Diego Basco o Fernando Gasset– se expresan en la misma línea, y Guinot rectifica para afirmar: «tengo la palabra empeñada en que uno y otro proyecto de ferrocarriles de penetración, el de Castellón-Zaragoza y Castellón-Lucena, figurará en el plan». La iniciativa de la asamblea, no obstante, nunca dará sus frutos.



