Entre 1951 y 1980, en los estadios de fútbol españoles se siguen los resultados del resto de la jornada a través de un marcador simultáneo. Antes de que los transistores desplazaran esta forma de comunicar los goles en tiempo real, el marcador Dardo sería un elemento imprescindible que definiría toda una época, vinculando nombres de anunciantes a partidos de fútbol. Según la explicación de Frichu Yustas en Kodro Magazine, «la idea de ofrecer información simultánea de cada uno de los partidos la importaron desde Argentina el publicista Federico Bonet, y Rufino Fraile propietario de la agencia de publicidad Dardo, y suegro del periodista deportivo José María García«.
El domingo 15 de abril de 1956 encontramos en Mediterráneo las «claves del marcador Dardo» para el estadio Castalia de la jornada que se disputaría ese mismo día, con el CD Castellón – España de Tánger entre los partidos destacados. En este caso, en lugar de un anunciante, las claves que identifican los partidos son letras, y quien las publicita es el quiosco de la plaza de la Paz, regentado por José Ramón Torrent. Al pie, se explican las formas de leer las señales del marcador: las letras con fondo azul señalarán el primer tiempo de los partidos, en verde se indicará el el descanso y en rojo, el segundo tiempo. El negro se reserva para el final de los partidos. Asimismo, una tablilla blanca con un círculo rojo indicará que al equipo indicado se le ha castigado con un penalti, otra con un «cuadrilátero» negro serviría para avisar de una expulsión… y así incluso la previsión de una tablilla «con rayas diagonales blancas y negras» que indicaría «que el servicio está interrumpido por avería en la línea».


