Desde Heraldo de Castellón se reclama, en el otoño de 1929, la construcción de una «Hospedería» en Peñíscola, dado que la localidad «carece de todo a pesar de su extraordinario interés para el turismo». En respuesta a esta reivindicación, el presidente de la Diputación de Castellón, Manuel Mingarro -abogado y hombre fuerte de la dictadura de Miguel Primo de Rivera en la provincia- asegura que el Patronato Nacional de Turismo, creado solo un año antes, «ya tiene acordada la construcción de un refugio entre dicha ciudad y la de Benicarló».
Seis años más tarde, en 1935 y en plena II República, sería inaugurado el ‘Albergue de Benicarló’, uno de los más antiguos de la red, que acabaría convirtiéndose en Parador de Turismo ya en los años 80.


