Con el propósito inicial de crear en su lugar un nuevo parque público, el Ayuntamiento de Castellón adquiere en agosto de 1925 a la Diputación de Valencia los terrenos del Molí Roder, en la actual plaza Borrull. El alcalde Salvador Guinot explica ufano a Diario de Castellón que se ha alcanzado el acuerdo y está «finiquitado, listo y resuelto», habiéndose realizado ya la transacción. El munícipe se muestra convencido de que Joaquín Farcha, arrendatario del molino, no pondrá ninguna objeción para que el consistorio pueda disponer del inmueble «con el predio que lo circunda».
Meses más tarde, el 7 de octubre, el propio Diario de Castellón critica al Ayuntamiento por derribar «violentamente» el viejo molino de origen medieval, pidiendo explicaciones:
A finales de año, el 18 de diciembre, es Heraldo de Castellón el que recela abiertamente ante la posibilidad de que el Ajuntament de Castelló de la Plana pudiera revender los terrenos, desdiciéndose de la idea inicial de crear un nuevo parque público. Como curiosidades, llaman la atención el precio de compra del solar a la Diputació de València (50.000 pesetas) y el recordatorio de la peripecia del terreno comprado «a principios de siglo» a la condesa de Pestagua (la basseta dels patos del Parque Ribalta):
Finalmente, los terrenos no dejarán de ser municipales y con el tiempo, el espacio del antiguo molino formará parte de la plaza Borrull, o más concretamente del espacio entre ésta y la plaza Fadrell.







