A finales de 1930, Heraldo de Castellón da cuenta del derribo parcial de «la muralla existente en el portal de Santo Domingo», situado al final de la actual calle Asensi, frente a la plaza Fadrell, refiriéndose a un lienzo correspondiente a las defensas erigidas con motivo de las guerras carlistas del siglo XIX. El periódico subraya que «como allí también existe una higuera, los chicos han tomado aquello por campo de juego y puede ocurrir una desgracia», lo que le lleva a llamar la atención de la Alcaldía de la capital -en ese momento ocupada por Manuel Breva Perales– «para que deje aquello expedito».
Cabe recordar que del mencionado portal, así llamado por situarse en las proximidades del antiguo convento de los dominicos, parten dos caminos: el Viejo del Mar y el de San José, de acuerdo con la descripción de José Simón Hernández recogida en el Elenco de fechas para la historia urbana de Castellón de la Plana, editado por la Societat Castellonenca de Cultura en 1993.