La tradicional actividad vitivinícola de la provincia, que sufrirá un duro golpe a comienzos del siglo XX por el impacto de la filoxera, es objeto constante de la atención de la prensa en 1896. El primer día de abril de ese año, Heraldo de Castellón se hace eco de la «gran importancia» de «los arribos de nuestros vinos» al mercado del puerto de Cette (hoy Sète). El diario se muestra confiado en que «pronto aumenten» las demandas del producto castellonense en la ciudad francesa, en la que más de un siglo después (2010) nacerá el evento Escale a Sète, con el que actualmente se alía Escala a Castelló.


