A lo largo de su vida, el doctor José Clará protagoniza numerosas acciones en defensa de la salud pública. Como inspector provincial de Sanidad, a finales de 1911 ordena el traslado a las afueras de la capital de un lavadero de pieles existente en la calle de Amadeo I por sus inadecuadas condiciones, que lo convierten en «un foco peligroso para la salud del vecindario», como recoge Heraldo de Castellón.


