Como un «héroe ignorado». A su muerte a finales de marzo de 1906, así presenta Heraldo de Castellón a José Castell, «uno de los héroes que militaron en la campaña del Pacífico, y a bordo de la [fragata] Numancia y a las órdenes del inmortal [Casto] Méndez Núñez se batió en la memorable batalla del Callao, en aquella batalla en la cual el gran marino español hizo célebre su frase de más vale honra sin barcos, que barcos sin honra«. Su fallecimiento en el distrito marítimo, 40 años después de la gesta de 1866, «ningún vacío deja a no ser el creado en torno de su viuda, anciana y menesterosa».
Según el periódico, este marinero del Grao de Castellón era «uno de los últimos, probablemente el último superviviente de los que asistieron a un hecho glorioso de la historia patria», en el que Castell había perdido un ojo, además de ser herido «gravemente» en la pierna izquierda. El periódico ironiza con la respuesta del Estado, «siempre generoso», que le había recompensado con «una cruz pensionada de diez reales al mes», sobre la que dice «creemos que haya muerto sin cobrarla, gracias a las interminables trabas burocráticas de nuestra feliz administración».
«Coplero popular», el marinero conocido por el apodo de el Callao «recordaba a veces en sus cantos», acompañado por una guitarra, los incidentes de la campaña en el Pacífico: «una bala peruana / me ha hecho tuerto de un ojo». Como detalle final, cabe destacar que a su regreso a España, la fragata Numancia había completado la primera vuelta al mundo de un buque acorazado.


