A comienzos de 1896, el guitarrista Francisco Tárrega tiene 43 años y lleva años consagrado como «eminente» en su profesión, de acuerdo con el adjetivo que le dedica Heraldo de Castellón en esta noticia breve. En ella, el diario da cuenta de su paso por la capital de la Plana -en concreto por la estación del Norte y probablemente procedente de Barcelona, camino de Sevilla «para dar algunos conciertos durante las fiestas de Semana Santa».


