El lunes 22 de febrero de 1926, La Hoja Oficial de Castellón, publicación repleta de elogios al gobernador civil Juan Barco Cosme, se hace eco de unas alabanzas publicadas, en este caso, por Heraldo de Castellón. Según las mismas, el periodista y político salmantino se ha hecho «digno de aplauso» por una visita realizada de madrugada a varios hoteles del centro de la capital, tras las cuales «verá pronto la luz una disposición contra uno» de ellos.
El gobernador dice haberse convencido «con mis propios ojos» de «toda la inmoralidad existente en Castellón, no en los barrios extremos donde el vicio en cierto modo está reglamentado, sino en el corazón mismo de la ciudad». En concreto, según Barco, en el centro de la capital de la Plana «hay una prostitución clandestina que no se puede ni se debe tolerar», diciéndose «dispuesto a sanearlo por completo sin reparar en ninguna clase de consideraciones».


