A comienzos de 1891, la revista católica semanal La Verdad pone a la venta la querella y la sentencia de un juicio que en el otoño anterior ha situado muchas miradas sobre la Audiencia de Castellón. Meses antes, el Grande Oriente Español, que agrupa a 120 logias en todo el país, había demandado a dos sacerdotes: Wenceslao Balaguer, vicario de la Iglesia de la Purísima Sangre en la capital de la Plana, y Andrés Serrano García-Vao, subdiácono de Tortosa, precisamente por unos artículos publicados en La Verdad, con ataques a la masonería. Desde el punto de vista formal, en el juicio se dirime si la masonería cuenta con personalidad jurídica propia. Absueltos los religiosos, no obstante, el semanario lanza esta curiosa publicación, bajo el título La Iglesia y la masonería, al precio de una peseta en toda España.


