Una «detención escandalosa» es denunciada en noviembre de 1925 por La Provincia Nueva. El diario se sorprende muy negativamente porque el robo de un delantal «que vale dos pesetas» por parte de una joven sirvienta desemboque en una estancia de 11 horas en el calabozo sin acceso a alimento alguno.
Uno de los guardias que custodian a la muchacha en el retén municipal, adonde la detenida llega seguida de «numeroso público» le dice a un periodista que se trata de «una pobre demente». Y son los reporteros de prensa los que, al decir del propio periódico, consiguen que el Gobierno Civil se apiade de la joven y ésta sea pase del calabozo a ingresar en el Hospital Provincial. Como reflexión final, La Provincia Nueva se pregunta por la proporcionalidad de la detención: «¿Qué solución hubiera dado la policía si asaltan y roban la caja de cualquier establecimiento importante?».


