A los lectores de Heraldo de Castellón, el diario les anuncia a comienzos de agosto de 1910, para el sábado 13, «el mejor acontecimiento» del mes: el enderroch o derribo de una montaña de roca caliza en la cantera de Les Serretes, «que sirve para la construcción de nuestro ansiado puerto». Los atractivos son el procedimiento de la voladura, «el avance que significa en la gigantesca obra del puerto» y finalmente, «la solemnidad que quiere dársele». Se cuenta que 240 hombres han trabajado en los preparativos desde el mes de abril:
Llegado el gran día, será el propietario y director del periódico, José Castelló y Tárrega, quien firme un «alcance» desde la propia cantera, con todos los pormenores de la esperada jornada. Explica que la mayoría del público llega a pie y a mediodía «presenta esto el aspecto de un campamento». Detalla que hay hasta una «tribuna de invitados» y que «el Suizo sirve refrescos». Relata después la emoción del momento culminante y cómo «se oyen estampidos de la carga; unos secos, otros apagados, hondos muy hondos casi todos», tras los cuales «la mola desciende poco a poco». El colofón es un lunch con «derroche de Champagne, cerveza y pastas».
Ya en septiembre, la revista ilustrada católica La Hormiga de Oro recoge sendas fotografías sobre las «importantes obras de ingeniería» realizadas en el lugar, incluyendo una «vista parcial de la cantera después de la explosión»:
Cabe señalar que en ese momento, el Puerto de Castellón se encuentra en su etapa inicial, presentando esta actividad en el ejercicio anterior, en 1909, según se recoge en este artículo firmado por B. Donnet en el número 1.838 de la Revista de Obras Públicas:
La revista detalla asimismo el movimiento total de embarcaciones en el año 1910, con el Dique de Levante parcialmente construido:






