A finales de julio de 1935, en una portada de Heraldo de Castellón los aficionados al fútbol se topan con una noticia tan sorprendente como ilusionante para la afición albinegra. Inmerso el CD Castellón en su etapa más negra -excluido de la competición desde 1933 tras unos lamentables incidentes- se habla de que ha sido vista en Castellón «una figura simpática y conocida en los medios deportivos». Se trata nada menos que de Jack Greenwell, que había dirigido al equipo con éxito en la temporada 1926-1927 y parte de la 1927-1928 y que durante su carrera brillará asimismo en otros clubes como el FC Barcelona o el Valencia CF, entre otros, además de triunfar en América.
La nota habla de «una nueva era» y se da por hecho su fichaje, dando por sentado que «de sus conocimientos y de su entusiasmo depende del renacimiento del fútbol castellonense y su encauzamiento. En él confiamos para que el nombre del Castellón deportivo salga del atolladero en que se encuentra». Incluso se da cuenta de la llegada de tres jugadores con el míster: Romero, Bueno y Enrique, augurios de «un porvenir risueño». La realidad es que el fichaje no llega a producirse, porque el club albinegro no volverá a la competición hasta cuatro años después, tras la Guerra Civil, y que en el momento de publicarse la noticia solo el Sport Club La Plana (1933-1936) es el momentáneo representante del fútbol local.


