De «verdaderamente intolerable» califica Heraldo de Castellón, a mediados de 1920, «el proceder incomprensible de la Compañía Arrendataria» de Tabacos, empresa pública española encargada del monopolio estatal de la fabricación y venta de este producto. La queja es recurrente en la época: el suministro de tabaco a los estancos se retrasa y genera malestar en los fumadores.
«Nos consta por conducto autorizado -denuncia el diario- que en la estación del Norte hay varias cajas de tabaco y a pesar de estar Castellón sin hacer saca desde el día 5, habiéndose saltado a la torera la que correspondía anteayer [miércoles 14], se dice que no habrá saca hasta el próximo martes [día 20]. El periódico fía la solución al problema a la actuación del «digno representante» de la compañía en la provincia, Luis Fabra, «para calmar los ánimos de los desesperados fumadores».


