Desde la llegada del ferrocarril a Castellón en la Navidad de 1862, la estación del Norte es un punto a tener en cuenta para muchos aspectos de la vida cotidiana. Entre ellos, el horario de los relojes públicos, que toman como referencia precisamente al de la terminal ferroviaria. No obstante, en marzo de 1925 Heraldo de Castellón se hace eco de una decisión del alcalde Salvador Guinot, «en vista de la marcha tan anormal que hace un tiempo lleva el reloj de la estación». Por indicación del relojero municipal «señor Peláez (hijo)», se informa de la determinación de la Alcaldía para prescindir de la referencia horaria anterior «y se lleve la hora oficial, la cual facilitarán amablemente en las oficinas de Teléfonos Interurbanos».
Asimismo, se informa de que idéntico acuerdo ha sido tomado por los consejeros del Banco de Castellón para el reloj de su edificio en la Puerta del Sol y se invita al público a que «tome nota de ello par ala salida de los trenes, pues en realidad era imposible seguir las frecuentes diferencias del reloj de la estación, produciendo una gran confusión las continuas rectificaciones de los relojes públicos» para adaptarse a los cambios de aquel.


