Doctor en Farmacia, escritor y poeta laureado, arqueólogo y crítico de arte, Enrique Ribés Sangüesa (1868-1936) es un castellonense polifacético, a caballo entre los siglos XIX y XX, que entre sus actividades incluye también el periodismo y la política. Presidente de la Asamblea Local de la Cruz Roja, es concejal del Ayuntamiento de Castellón de 1917 a 1927. En marzo de 1930, convaleciente de una intervención quirúrgica realizada por el doctor Palomo, recibe en las villas de Benicàssim a su amigo Emilio Juan Favieres, del diario La Provincia Nueva.
En la conversación, explica el entrevistador que al ser preguntado sobre política local, «don Enrique se encerraba en el mayor mutismo», del que solo saldría para decir que en Castellón «falta un hombre, un hombre que no lo hay, que quizá tarde en haberlo, lo que se dice un hombre que coja a la ciudad y poniéndola boca abajo cambie todo lo viejo por nuevo. No solamente la urbe, sino la ciudadanía también».


