El médico y bacteriólogo francés Émile Roux es uno de los principales colaboradores de Louis Pasteur, quien en 1859 había relacionado el germen con la enfermedad, en un paso decisivo del desarrollo de los antibióticos (en 1928, Alexander Fleming descubriría la penicilina).
A principios de la década de 1890, Roux comienza a desarrollar con su equipo en el Instituto Pasteur un suero antidiftérico, iniciando luego su producción a gran escala y su aplicación terapéutica efectiva en 1894. En concreto, inmunizan con éxito a 300 niños enfermos en el parisino Hôpital des Enfants-malades, desde el 1 de febrero al 24 de julio de 1894. Previamente, en 1890, Emil von Behring y Shibasaburo Kitasato habían demostrado que la inmunidad pasiva contra la difteria y el tétanos podía transferirse mediante sueros de animales inmunizados.
Pocos meses después del éxito de Roux en el centro hospitalario de París, en febrero de 1895, Diario de Castellón anuncia el regreso de Barcelona del concejal de la capital Andrés Puig Gasulla, quien llega con «algunos tubos del suero Roux y una geringuilla, que quedan á la disposición del público y que podrán pedir los vecinos de toda clase y categoría, por conducto del médico de cabecera, al señor Alcalde de la capital», en este caso Eliseo Soler Breva, por más señas médico y cirujano del Hospital Provincial. En el mes de julio, el propio Puig asumirá la vara de mando.
La operación había comenzado meses atrás: Heraldo de Castellón había señalado el 16 de enero que el doctor Jaume Ferrán tenía en el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona «algunos caballos inmunizados de los que se obtiene el suero antidiftérico con todas las garantías de pureza y perfecta elaboración que exige la ciencia», como recoge la tesis doctoral de Concepción Calvo Mas, Castellón hacia la modernidad. Salud, educación y debate científico (1880-1918).
Nueve días más tarde, el 25 de enero, el Ayuntamiento de Castellón acuerda adquirir todo lo necesario para combatir la difteria por el método del doctor Roux. Lo propio hace el consistorio de Vinaròs con dos médicos de la localidad como comisionados.
En Castellón, según recoge Calvo, «la cantidad de suero que se adquirió fue pequeña y se agotó rápidamente por la gran demanda que había». En la ciudad, el primero en adquirirlo fue el propietario de la Farmacia Catalana.


