Pocos años después de la desaparición de la primera plaza de toros de Castellón, levantada sobre terrenos comprados en 1831 a Nicolás Vilarroig, tras la inauguración del nuevo coso taurino de Pérez Galdós en el verano de 1887, el apellido Vilarroig da nombre a la plaza que ocupa el solar resultante del derribo de la vieja plaza. En enero de 1905, Heraldo de Castellón se hace eco de una denuncia del guardia municipal Serafín Marcos contra el vecino José Peris Gimeno, «por estar un hijo de este apacentando un ganado de cabras de leche en la plaza de Vilarroig, ocasionando varios desperfectos en los árboles jóvenes allí existentes».
Faltan 12 años para la inauguración en este lugar del nuevo instituto de Castellón, que con el tiempo recibirá el nombre del pintor Francisco Ribalta, a quien por entonces aún se tiene por hijo de la ciudad. Unas décadas después, la antigua plaza pasará a formar parte del espacio urbano que conocemos como avenida del Rey don Jaime.
La ubicación de la plaza puede verse en este plano del propio año 1905, recogido en el Repositori de la Universitat Jaume I:




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