Dos años y medio antes del domingo 3 julio de 1887, fecha de inauguración de la actual plaza de toros de Castellón, El Clamor asegura a sus lectores que «se dá como cosa cierta la construcción de un circo táurico en extramuros de esta ciudad», en concreto «entre el camino que desde la salida de la calle de San Vicente conduce a la Estación del ferro-carril y la carretera de Alcora». Las obras, añade el periódico bisemanal, «serán sufragadas por varios comerciantes de esta capital», en una iniciativa que «tiende a hermosear uno de los puntos más importantes» de la ciudad.
El nuevo coso taurino vendrá a sustituir al anterior, situado en los terrenos que después ocupará el instituto Francisco Ribalta, junto a la avenida Rey don Jaime, y que había sido inaugurada en junio de 1832.


