Cuatro meses después del inicio de la I Guerra Mundial, en diciembre de 1914, el impacto del conflicto llega a todos los rincones de una España que se mantiene oficialmente al margen del conflicto. Un ejemplo lo aporta El Clamor el Día de la Inmaculada Concepción, refiriéndose al caso de unos «pasquines germanófilos» aparecidos en el pueblo de la Salzadella, animando a «ayudar a Alemania contra los que buscan nuestra perdición». Según el diario republicano, «tratan los reaccionarios de recoger dinero para ofrecerlo a Alemania como prueba de admiración».
El periódico advierte que, soliviantados los ánimos en el pueblo, «pudiera ocurrir algún serio disgusto», puesto que los elementos «progresivos» de la localidad no están «dispuestos a tolerar» este tipo de hechos. La conclusión del diario: «los carcas y neos de todas las calañas quisieran ver desaparecer a Francia e Inglaterra».


