«Tanto en el centro como en extremos de Castellón, se están construyendo cerca de un millar de viviendas, que sustituyen en muchos casos a viejos caserones, que ocupaban gran extensión y tenían poca capacidad de vecindad (…) Total: que en números redondos se ha pasado a sustituir un total de un centenar de viviendas por un millar en el mismo espacio de terreno. Y da esto una capacidad de habitabilidad diez veces mayor que la antes existente en la misma superficie». De este modo explica Mediterráneo, un domingo de finales de noviembre de 1964, cómo las viviendas de la ciudad «se están multiplicando por diez», en plena explosión urbana. El diario incluye una relación de inmuebles en construcción en la capital de la Plana.
En 1968, la ciudad rebasará la barrera de los 80.000 habitantes, y su fuerte impulso le llevará a superar en solo cinco años más los 100.000 vecinos, planteando un gran desafío a los servicios públicos de la ciudad, cuyas autoridades deben hacer frente, entre otras cosas, a los múltiples problemas que plantea la proliferación de barrios periféricos.
Pero en 1964, el Polígono Rafalafena aún es un proyecto sobre el papel, como se informa en el mismo número del periódico:
Finalmente, el periódico también informa sobre las dimensiones y detalles del polígono industrial del Serrallo:




