«La más estraordinaria de cuantas ha sufrido aquel país». Así se refiere La Crónica de Castellón, a finales de noviembre de 1864, a «la inundación que el día 4 del actual llenó de espanto y consternación a los pueblos de la vega de Valencia». La avenida del río Júcar supera en esta ocasión «un metro más que la más alta de las que la precedieron», la de 1805, «que tan funestos recuerdos dejó en aquella ribera», según recoge el periódico.
Como en otras ocasiones, los daños que provoca la riada -que pasará a conocerse como «de San Carlos» por coincidir en el santoral del día con la festividad de San Carlos Borromeo– provocan una respuesta de solidaridad en múltiples poblaciones como Castellón de la Plana. En este caso, La Crónica se hace eco de un concierto organizado «por los Casinos de esta capital, a beneficio de los desgraciados de Alcira»:

Más detalles de la riada en esta memoria de Miquel Bosch i Juliá.


