Un novillero de la capital y un becerro suelto por Almassora (13.10.1929)

Los lectores del Diario de la Mañana son sorprendidos, a mediados de octubre de 1929, con la noticia de un becerro suelto por el término municipal de Almassora, después de escapar de la plaza en un festejo que cuenta con la participación, entre otros, del novillero castellonense Luis Perona. «Incansable en su novillo», su trabajo es elogiado y se cita entre el público a Ezequiel Dávalos, padre del industrial castellonense de la exitosa fábrica de toquillas ubicada en la calle Herrero, frente al actual hotel Intelier Rosa -antes Intur Castellón.

Curiosamente, al año siguiente, 1930, Perona debutará con picadores en las fiestas de la Magdalena, el 30 de marzo. Según explicará Pablo Montolío en Mediterráneo, «no tuvo demasiada suerte, ya que fue cogido por su primer novillo y tuvo que ingresar en la enfermería». En esa ocasión viste «un precioso traje color verde oliva» regalado por el propio Dávalos.

Antes, dos días más tarde de la citada actuación en Almassora, volverá a comparecer con un éxito que será celebrado por el propio Diario de la Mañana con un titular inequívoco: «Castellón tiene torero»:

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