Un jueves de octubre de 1934, el vespertino Heraldo de Castellón informa a sus lectores sobre lo que cataloga como un caso de «excursionismo». Los castellonenses Jaimito Sos, Carlos Sales, Francisco Sos y Pepito Sales saldrán esa misma noche de la ciudad hacia Zaragoza «con objeto de presenciar las típicas fiestas» del Pilar de la capital aragonesa. El periódico destaca que todos tienen «en cartera sus respectivos permisos de circulación rodada» y estima que llegarán a su destino «de dos a tres de la tarde», tras pasar la noche y la mañana pedaleando. Además, el diario explica que los ciclistas «impresionarán» en fotografías «cuantos paisajes bellos se presenten a su alcance».
Dos días después, el sábado 13, se da cuenta de su llegada a Zaragoza a las cuatro de la tarde del viernes 12 y asimismo, se anuncia la organización de una «caravana ciclista» para recibirlos a su regreso, por parte del Club Ciclista Castellón:
Finalmente, el lunes 15 se explica que el domingo habían llegado de vuelta a Castellón «de su feliz excursión» los mencionados ciclistas, siendo recibidos por «una gran caravana» a la altura de Nules para ser agasajados con un vino de honor a su llegada a la capital de la Plana:




