Es poco habitual que un periodista dedique una noticia a defenderse a sí mismo. Sin embargo, el corresponsal de Mediterráneo en Segorbe, que firma como Montserrat, se lamenta a comienzos de octubre de 1954 por lo que consldera injustificadas críticas a su «incomprendida labor». Así, aclara que cuando hace alusión a las «deficiencias» de su localidad, no lo hace «con el propósito de amargar la vida a nadie, sino con el deseo de señalar los pequeños defectos y ayudar así a su resolución».
Al parecer, el origen de la queja está en ciertas noticias sobre el estado de la Glorieta de la población y sobre la falta de una piscina pública. Y los presuntos culpables son señalados al final del artículo: «concejales y altos empleados del Municipio», que son quienes a juicio del periodista «deben agradecer» su tarea.


